Como para todos es sabido, Colombia se encuentra en un momento clave de su historia. Desde el pasado 28 de abril se han realizado multitudinarias marchas, y no podría decirse que la Reforma Tributaria que proponía el entonces ministro de hacienda Alberto Carrasquilla fuera el único motivo que llevó a la ciudadanía a mostrar su descontento en las calles.
Principalmente, lo que me llevó a
escribir esto que están leyendo fue ese título, ese título que fue la respuesta
a una de mis constantes historias posteadas en el marco del paro en mi cuenta
de instagram, mostrando también mi descontento con la situación que atraviesa
el país producto de un mal gobierno y de algo que ya no es risible, sino
macabro – a la gente la están matando en las calles a la vista de todos –.
A usted que me preguntó
directamente, a usted que debe estar cansado de recibir tanta información a
diario sobre esta situación, a usted que está marchando – y probablemente no
sepa por qué –, a usted que está totalmente en contra de las manifestaciones y
celebra las muertes como si fueran puntos ganados o perdidos en un videojuego,
a usted que posa de indiferente aun cuando sabe que hay personas dejando la
vida por algo que vale mucho más que la pena, vale la vida digna de cincuenta y
uno millones de personas aproximadamente (según datos de la Comisión Económica
Para América Latina y El Caribe, CEPAL), a usted le escribo para decirle lo
siguiente:
Colombia es un ESTADO SOCIAL DE
DERECHO como bien lo indica la Constitución Política de 1991 en su artículo 1°,
¿Qué quiere decir eso? Pues en términos muy sencillos, el Estado colombiano
deberá GARANTIZAR el cumplimiento de los derechos fundamentales de todas las
personas que habitan el territorio nacional. Ahora la pregunta es para usted y
respóndase con total honestidad: ¿Cree que realmente el Estado garantiza el
derecho a la vida, salud, educación y seguridad social (solo por mencionar
algunos) al menos a un alto porcentaje de la población? Adicionándole a esa función
social del Estado la dignidad humana como eje central en todo el conjunto de
derechos fundamentales los cuales son los pilares de este sistema de valores,
¿Cree que las personas tienen las condiciones de una vida digna que establece
la Constitución?
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| Tomada de El Heraldo. |
Un país en el que 3,6 millones de personas ingresaron a la condición de pobreza y 2,78 millones a la condición de pobreza extrema en el año 2020 (según cifras del DANE); un país que es el de las mayores desigualdades territoriales y brechas sociales, de 182 territorios analizados en América Latina (según un informe del Índice de Desarrollo Regional para Latinoamérica, del que participa la Universidad de los Andes).
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| Tomada de la Revista Hola. |
Un país en el que solo en 2020 la cifra de líderes sociales y defensores de derechos humanos asesinados llegó a 310 (como lo evidenció INDEPAZ).
El cartel del SIDA por el cual se investiga no solo a Alejandro Lyons, sino al también ex gobernador Edwin Besaile Fayad (hermano del ex senador Musa Besaile y del senador Johnny Besaile), en dicho cartel se desfalcó la salud del departamento de Córdoba por una suma de aproximadamente $200.000 millones de pesos (según publicó Revista Semana el 27 de enero de 2018).
El cartel de las regalías, por medio del cual se desfalcaron los recursos destinados para ciencia y tecnología por la suma de $85.700 millones de pesos, financiados con recursos del Sistema General de Regalías (como pudo constatar la Procuraduría General de la Nación) y lo que desencadenó además en el asesinato del ex director de regalías Jairo Zapa, cuyo cuerpo fue encontrado en inmediaciones de la finca del padre del ex gobernador Lyons.
El cartel del síndrome de Down con el cual se desfalcó la salud del departamento por la suma de $10.000 millones de pesos en falsas terapias para niños diagnosticados con la enfermedad (según pudo constatar la Contraloría), estos solo por mencionar algunos.
Un país con un índice de impunidad que raya en lo absurdo pues para el año 2019 se encontraba en un 94% según informes de la Fiscalía General de la Nación.Un país donde se roban el presupuesto del Plan de Alimentación Escolar que cobijaba a aproximadamente 8 millones de niños de escasos recursos y peor aún, donde se comprobó que en Bucaramanga se le dio a esos niños durante un año carne de burros y caballos enfermos.Un país en el que el narcotráfico financia las campañas políticas y aunque haya evidencia fotográfica no se responsabilice a los políticos en cuestión (ustedes y yo sabemos perfectamente de quiénes estamos hablando); un país en el que la corrupción cuesta al año el 17% del presupuesto general de la nación, lo que sería la suma de $50 billones de pesos sin que ninguno de los responsables de estos hechos comparezca ante la justicia y ante los colombianos.
Finalmente, en un país donde 6.402 civiles son dados de baja en ejecuciones extrajudiciales para mostrar resultados de una política de “seguridad democrática” que solo trajo dolor a las familias más humildes del país.Ahora bien, si considera usted
que no es suficiente lo que ha leído para sentirse indignado, asqueado,
molesto, cansado y hasta enfermo, lo invito a ver las cifras de violencia que
han ejercido la fuerza pública y las fuerzas militares en los últimos días,
según pudo constatar Temblores ONG y publicó la revista Pacifista el día 13 de
mayo 2021:
“… desde el 28 de abril de 2021 hasta las 11:30 p.m. del 12 de mayo,
hay al menos, sin contar los de desapariciones, 2.110 casos confirmados de
violencia cometidas presuntamente, por parte de la Fuerza Pública. Estas se
dividen así:
·
1.055
detenciones arbitrarias a manifestantes.
·
442
intervenciones violentas en el marco de protestas pacíficas.
·
362
víctimas de violencia física.
·
133 casos
de disparos de armas de fuego.
·
39
asesinatos (7 denuncias más en investigación).
·
30
víctimas de agresiones oculares.
·
16
víctimas de violencia sexual.*
·
3 víctimas
de violencia basada en género.”
*Una de las víctimas de
violencia sexual identificada como Allizon Lizeth Salazar Miranda (de 17 años
de edad) se quitó la vida luego de haber sido abusada sexualmente por 4 agentes
del ESMAD en la ciudad de Popayán.*
No vine a generarle un discurso
emotivo, porque si todo lo que ha visto estos días no lo ha podido tocar creo
que absolutamente nada lo hará, esto son solo mi respuesta y mis razones. Para
usted las personas que han sufrido y muerto tal vez lo merecían, para usted
seguramente es más importante un vidrio o un bus que la vida y la dignidad,
entonces es claro que somos absolutamente diferentes.
Quiero decirle que el descontento
no es solo por una docena de huevos en $1.800, que como le conté arriba, en
este país aquellos a los que elegimos – ustedes y nosotros – no respetan la vida, la salud, el dinero de
TODOS – incluido el de usted que todo lo tiene –, el descontento del pueblo es
generalizado por tantos años de abusos, porque nadie quiere ni necesita nada
regalado, nadie lucha por tener aquello que no le pertenece por mandato
constitucional dentro de este contrato social que nos cobija como hijos de esta
patria, a nadie le pagan por salir a defender la dignidad humana, nadie sale a
arriesgar su vida en un país en el que exigir sus derechos le concede pena de
muerte aunque esta esté prohibida en esa Constitución que tanto resguarda y
garantiza la dignidad humana.
Sepa usted, que a diferencia de
los políticos e instituciones por los que se rasga las vestiduras, nosotros los
“vándalos”, “revolucionarios”, “ñeros” y “resentidos sociales” no queremos nada
regalado, no queremos tomar lo que no nos pertenece; pero seguiremos marchando
mientras a nuestros hermanos los sigan masacrando en las calles por órdenes
dictadas desde twitter, seguiremos transmitiendo y compartiendo lo que está
sucediendo, no tendrán nunca más la comodidad de nuestro silencio, hemos
despertado masivamente y hasta que las reformas pensional, laboral y de salud
no hayan sido retiradas no daremos nuestro brazo a torcer, no tendremos miedo
frente a aquellos que juraron defendernos y hoy nos disparan en la cara,
seguiremos defendiendo la vida y la dignidad, seguiremos luchando por nuestros
derechos, y por los suyos también, porque es imposible construir diálogo mientras
las balas siguen sonando en este país tan acostumbrado a la barbarie.
Afortunadamente, mi interlocutor,
se refiere a nosotros los marchantes como revolucionarios, porque a usted no
le alcanzaría el valor y la empatía para salir a luchar por gente que no conoce,
no espero que usted llore muertos que no son sus familiares o amigos, dudo que
lo mueva algo más que el interés personal y su comodidad.
Esto es por Allizon, por Lucas Villa, por Daniel Zapata, por Santiago
Murillo, por Elvis, por Andrés Felipe Castaño, por Smoking, por Jovita Osorio,
por Miguel Angel Pinto, por Nicolás Guerrero, por todos nuestros muertos ni un
minuto de silencio…

Tomado de la cuenta de instagram @patatacaricaturas.
Atentamente,
Revolucionaria inconforme.










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